El “protector solar comestible” que potencia la defensa de tu piel

En los últimos años, la ciencia ha demostrado que ciertos antioxidantes consumidos por vía oral actúan como una forma de fotoprotección interna, ayudando a reducir el daño celular causado por la radiación ultravioleta, y preservando la salud y juventud de la piel.

¿Qué ocurre en la piel con la exposición solar?

La radiación UV aumenta la formación de radicales libres, que son moléculas inestables que dañan las membranas celulares, el ADN y el colágeno y elastina de la piel. Este estrés oxidativo acelera el envejecimiento cutáneo, favorece la aparición de manchas, arrugas y, a largo plazo, aumenta el riesgo de queratosis solar que son células escamosas que pueden convertirse en cáncer de piel.

Nuestro organismo cuenta con sistemas antioxidantes propios (como la catalasa o el glutatión), pero su capacidad se ve superada ante una exposición solar intensa o prolongada. Es aquí donde los antioxidantes provenientes de la dieta o suplementos juegan un papel clave.

Protección solar oral

Este término hace referencia al uso de compuestos bioactivos que, al ser ingeridos, refuerzan los mecanismos naturales de defensa de la piel frente a la radiación UV. No reemplazan al protector solar tópico, pero actúan de manera complementaria, reduciendo el daño oxidativo y la inflamación inducida por el sol.

Diversos estudios clínicos han mostrado que el consumo regular de antioxidantes puede aumentar la tolerancia de la piel al sol reduciendo el enrojecimiento, disminuir la formación de radicales libres tras la exposición solar, prevenir el daño al ADN y a las fibras de colágeno, e incluso favorecer la regeneración cutánea y reducir la inflamación.

Antioxidantes con efecto comprobado

Vitamina C y vitamina E: Actúan en sinergia neutralizando radicales libres y protegiendo las membranas celulares. Un estudio mostró que la combinación de estas dos vitaminas reduce significativamente el enrojecimiento de la piel, inducido por radiación UV.

Polifenoles del té verde: Los extractos ricos en catequinas poseen potente actividad antioxidante y antiinflamatoria. En un ensayo se observó que la suplementación con té verde disminuye la sensibilidad cutánea a la radiación UV y mejora la elasticidad y textura de la piel.

Licopeno: El licopeno es un carotenoide que se encuentra en el tomate, con alta capacidad de neutralizar los radicales libre inducidos por los rayos UV. Un estudio encontró que su consumo reduce hasta un 40% el enrojecimiento cutáneo tras exposición solar.

Betacarotenos y vitamina A: Su suplementación, tienen un efecto fotoprotector que ayudan a proteger la piel y mucosas, y participan en la regulación de la renovación celular.

Astaxantina: Uno de los antioxidantes más potentes de la naturaleza, con evidencia sólida en fotoprotección, ayudando a reducir el daño oxidativo y la pérdida de elasticidad tras la exposición solar.

N-acetilcisteína (NAC): es precursora del glutatión, uno de los antioxidantes más potentes que produce nuestro organismo, clave para mantener el equilibrio entre antioxidantes y oxidación, y proteger la piel.

Selenio, zinc y cobre: Estos minerales actúan como “ayudantes” de las enzimas antioxidantes del cuerpo, que son las encargadas de neutralizar los radicales libres que se generan con la exposición al sol. Funcionan como pequeñas piezas clave que activan los sistemas naturales de defensa de la piel.

En caso del selenio, ayuda a mantener las células protegidas del estrés oxidativo. El zinc interviene en la reparación de tejidos y en la regeneración celular, además de favorecer la cicatrización. Y el cobre por su parte, contribuye a la formación de colágeno y elastina, dos proteínas esenciales para mantener la firmeza y elasticidad de la piel.

Potenciá tu protección solar desde dentro

La fotoprotección oral no reemplaza al protector solar tópico, pero lo complementa, fortaleciendo la piel frente al estrés oxidativo y ayudando a prolongar su salud a largo plazo.

Para obtener resultados visibles, es importante que el consumo de antioxidantes sea constante y preventivo, no solo durante los días de exposición intensa. Una dieta rica en frutas, verduras, té verde, cúrcuma y tomate, junto con la suplementación adecuada, puede marcar una diferencia real en cómo tu piel enfrenta el sol.

Conclusión

Los antioxidantes actúan como una defensa interna frente a los efectos nocivos del sol. Su consumo regular puede ayudar a mantener la piel más resistente, hidratada y luminosa, y a retrasar los signos del envejecimiento inducido por la radiación UV. Este verano, además de tu protector solar, recordá nutrir tu piel desde adentro: el mejor escudo es el que combina ciencia, prevención y constancia.

En INNER desarrollamos una fórmula antioxidante avanzada que combina vitamina C, vitamina E, vitamina A, N-acetilcisteína, extracto de té verde, zinc, cobre y selenio. Esta sinergia de micronutrientes y compuestos bioactivos contribuye a neutralizar radicales libres, reforzar las defensas naturales de la piel y protegerla del daño oxidativo asociado a la exposición solar. Una fórmula completa que actúa desde el interior, ayudando a preservar la salud, firmeza, luminosidad y vitalidad de la piel durante todo el año.

Espero que esta información te resulte útil para disfrutar de todo lo lindo del sol y el verano cuidando la salud de tu piel.

Victoria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0